El 15 de octubre de 1983, Nelson Piquet terminó tercero en el Gran Premio de Sudáfrica y se aseguró el Campeonato Mundial de Fórmula 1 por segunda vez en su carrera. Con el Brabham BMW, el brasileño superó por apenas dos puntos a Alain Prost en una definición marcada por la velocidad, la tensión y los problemas mecánicos de sus principales adversarios.
La Fórmula 1 llegó a Kyalami, Sudáfrica, para disputar la decimoquinta y última fecha de la temporada 1983. Tres pilotos mantenían posibilidades matemáticas de quedarse con la corona: Alain Prost, con Renault; Nelson Piquet, con Brabham-BMW; y René Arnoux, con Ferrari.
Prost lideraba el campeonato con 57 puntos, seguido por Piquet, con 55, y Arnoux, con 49. El piloto de Ferrari necesitaba una combinación de resultados para aspirar al título, mientras que la atención se concentraba en la lucha entre los dos primeros.
Un campeonato que se jugaba en cada vuelta
Piquet había construido su candidatura con tres victorias. Dos llegaron en el tramo decisivo de la temporada: en Monza, durante el Gran Premio de Italia, y en Brands Hatch, por el Gran Premio de Europa. Esos triunfos redujeron la distancia con Prost y le permitieron llegar a Sudáfrica con opciones concretas de repetir el título.
El brasileño ya había sido campeón en 1981, también con Brabham. Ahora buscaba su segunda corona en una etapa de transición, marcada por el avance de los motores turbo y su creciente influencia en la Fórmula 1.
La clasificación dejó a Patrick Tambay, con Ferrari, en la pole position. Piquet partió segundo, por delante de su compañero Riccardo Patrese. René Arnoux se ubicó cuarto y Prost, obligado a remontar, quinto.
La posición de partida favorecía al brasileño, aunque todavía quedaban 77 vueltas por delante.
El comienzo perfecto y el primer golpe para sus rivales
Piquet superó a Tambay en la largada y tomó el liderazgo. Durante las primeras vueltas impuso un ritmo sólido y comenzó a construir una ventaja que le permitía controlar la carrera.
La primera noticia decisiva llegó desde Ferrari. Arnoux sufrió problemas de motor y abandonó en la vuelta 14. Con su salida, la definición quedó prácticamente reducida a un duelo entre Piquet y Prost.
El piloto de Renault necesitaba avanzar para mantener sus opciones. Lo consiguió durante algunos giros, pero su remontada terminó cuando falló el turbo de su Renault en la vuelta 35, lo que lo obligó a abandonar antes de llegar a la mitad de la competencia.
La carrera cambió por completo. Piquet ya no necesitaba vencer a Prost en la pista: solo debía completar la prueba en una posición que le permitiera sumar los puntos necesarios para ser campeón.
Del liderazgo al tercer puesto
Con Prost fuera de competencia, Piquet administró el ritmo y comenzó a cuidar el Brabham-BMW. El campeonato estaba al alcance de la mano y asumir riesgos carecía de sentido.
Patrese avanzó hasta la punta y Andrea de Cesaris, con Alfa Romeo, también superó al brasileño. Piquet cedió posiciones, pero mantuvo el control de la situación y concentró sus esfuerzos en llegar a la bandera a cuadros.
Patrese se quedó con la victoria, De Cesaris terminó segundo y Piquet cruzó la meta tercero. No ganó la carrera, pero obtuvo el resultado que necesitaba.
Los cuatro puntos del podio elevaron su total a 59. Prost quedó con 57 y Arnoux terminó tercero en el campeonato, con 49.
Nelson Piquet era nuevamente campeón del mundo: Dos puntos que hicieron historia
La diferencia final entre Piquet y Prost fue de apenas dos unidades. En una temporada de 15 carreras, cada resultado y cada abandono tuvieron un peso decisivo.
Prost ganó cuatro grandes premios, uno más que Piquet, pero los problemas mecánicos de Renault en el momento clave terminaron inclinando la balanza. El brasileño, con tres victorias, aprovechó la oportunidad que se le presentó en Kyalami.
El título también tuvo una importancia técnica especial: Piquet se convirtió en el primer piloto en conquistar el Mundial de Fórmula 1 con un motor turbo. El BMW M12/13 de cuatro cilindros en línea que impulsaba su Brabham anticipó una transformación que pronto dominaría la categoría.
La corona de 1983 fue, además, el último título de pilotos conseguido por Brabham en la Fórmula 1.
Una definición que quedó en la historia
El Gran Premio de Sudáfrica no terminó con Piquet como ganador de la carrera, sino con el brasileño celebrando un campeonato construido sobre la velocidad, la estrategia y la fiabilidad.
Kyalami quedó asociado a una definición en la que los problemas técnicos resultaron determinantes. Arnoux y Prost abandonaron, mientras Piquet mantuvo su Brabham en pista y convirtió un tercer puesto en una consagración mundial.
Aquel 15 de octubre de 1983, Nelson Piquet conquistó el segundo de los tres títulos de su carrera en la Fórmula 1. Más adelante volvería a ser campeón, en 1987, pero la corona de Kyalami tuvo un valor particular: fue el resultado de saber resistir y llegar hasta el final cuando todo estaba en juego.



