Con 11 victorias, 15 pole positions y 392 puntos, el alemán conquistó su segundo título consecutivo con una temporada de enorme regularidad. A los 24 años, Vettel aseguró la corona en Japón, con cuatro Grandes Premios todavía por disputarse, y comenzó a construir una de las grandes hegemonías de la era moderna de la Fórmula 1.
La temporada 2011 de la Fórmula 1 tuvo un protagonista excluyente: Sebastian Vettel. El piloto alemán de Red Bull Racing defendió con autoridad el campeonato conseguido en 2010 y se consagró bicampeón mundial en el Gran Premio de Japón, disputado el 9 de octubre en Suzuka.
Con apenas 24 años, Vettel dejó atrás a Jenson Button, Fernando Alonso, Lewis Hamilton y su propio compañero de equipo, Mark Webber. Su campaña combinó velocidad a una vuelta, capacidad para administrar las carreras, una notable regularidad y el rendimiento de un monoplaza que se adaptó a una amplia variedad de circuitos.
El resultado fue contundente: 11 victorias en 19 Grandes Premios, 15 pole positions, 17 podios y 392 puntos. Button terminó segundo en el campeonato, con 270 unidades, una diferencia de 122 puntos respecto del alemán. .
El comienzo de una defensa demoledora
Vettel llegó a 2011 como el campeón más joven de la historia de la Fórmula 1 hasta ese momento. Después de superar a Fernando Alonso en la definición de 2010, el alemán ya no era una promesa: era el piloto al que todos querían derrotar.
Red Bull presentó el RB7, diseñado bajo la dirección técnica de Adrian Newey, con Renault como proveedor de motores. El equipo austríaco había conquistado los dos campeonatos de 2010 y buscaba confirmar que su éxito no había sido circunstancial.
El RB7 se destacó por su eficiencia aerodinámica, su rendimiento en clasificación y su capacidad para generar carga aerodinámica. También resultó fundamental la explotación de los escapes y el difusor, dentro de un reglamento técnico que limitaba las posibilidades de desarrollo de los equipos.
Aquel campeonato incorporó dos herramientas que modificaron el desarrollo de las carreras: el DRS, sistema de reducción de resistencia aerodinámica que facilitaba los adelantamientos, y los neumáticos Pirelli, que regresaban como proveedor único de la categoría. Su degradación y las diferentes estrategias de paradas en boxes hicieron que muchas competencias tuvieran una dinámica distinta a la de temporadas anteriores.
En ese contexto, Vettel logró transformar la superioridad de su automóvil en resultados concretos desde la primera fecha.
Australia y Malasia: dos victorias para marcar el camino
El campeonato comenzó el 27 de marzo en Melbourne, Australia. Vettel consiguió la pole position y ganó la carrera con el Red Bull, por delante de Lewis Hamilton, de McLaren, y Vitaly Petrov, de Renault.
La victoria tuvo un dato significativo: Vettel completó las 58 vueltas en 1 hora, 29 minutos y 30,259 segundos, en una carrera que mostró desde el comienzo la competitividad del RB7.
Dos semanas después, en Sepang, Malasia, volvió a imponerse. Otra pole position y otra victoria le permitieron alcanzar los 50 puntos posibles en las dos primeras fechas.
La primera interrupción de su racha llegó en China, el 17 de abril. Vettel partió desde la pole, pero Lewis Hamilton se quedó con la victoria para McLaren, con Vettel segundo y Mark Webber tercero. La estrategia de neumáticos y las paradas en boxes fueron determinantes en una de las primeras carreras que demostraron que Red Bull no tendría el camino completamente despejado. Sin embargo, el alemán respondió rápidamente.
Turquía, España y Mónaco: tres victorias consecutivas
En el Gran Premio de Turquía, disputado en Estambul el 8 de mayo, Vettel volvió a ganar desde la pole position. La carrera tuvo cuatro paradas en boxes para varios pilotos y exigió una administración precisa de los neumáticos.
En España, el 22 de mayo, protagonizó una intensa lucha con Lewis Hamilton. El británico lo presionó durante buena parte de la competencia en Barcelona, pero Vettel mantuvo el liderazgo y cruzó la meta en primer lugar. Mark Webber había conseguido la pole, aunque no pudo convertirla en victoria.
La siguiente parada fue Mónaco, el 29 de mayo. En las estrechas calles del Principado, donde adelantar resulta especialmente complicado, Vettel consiguió otra victoria tras una carrera marcada por la gestión de los neumáticos y la presión de sus rivales.
El final tuvo tensión: un accidente múltiple obligó a interrumpir la competencia con bandera roja. Tras la reanudación, Vettel conservó la primera posición y se llevó un triunfo decisivo. Fernando Alonso terminó segundo y Jenson Button, tercero.
Con cinco victorias en las primeras seis carreras, el alemán ya había establecido una ventaja importante en el campeonato.
Canadá: una derrota en una carrera inolvidable
El Gran Premio de Canadá, disputado el 12 de junio en Montreal, fue una de las carreras más espectaculares de aquella temporada.
La lluvia condicionó el desarrollo de la prueba y provocó múltiples incidentes, intervenciones del coche de seguridad y una interrupción prolongada. Jenson Button tuvo que remontar después de sufrir penalizaciones, contactos y una parada adicional, hasta convertirse en el protagonista de una de las remontadas más recordadas de su carrera.
Vettel lideró buena parte de la competencia, pero en las últimas vueltas Button se acercó y lo presionó. El alemán cometió un error bajo presión y el británico aprovechó la oportunidad para superarlo y ganar.
Button se impuso después de completar 70 vueltas en una carrera que duró más de cuatro horas. Vettel terminó segundo, por delante de Mark Webber.
Aunque perdió la posibilidad de sumar su sexta victoria, el campeón consiguió algo fundamental: siguió acumulando puntos en una carrera caótica y limitó las consecuencias de su único gran tropiezo de ese tramo inicial.
Valencia y Silverstone: una ventaja que seguía creciendo
En el Gran Premio de Europa, disputado en Valencia el 26 de junio, Vettel volvió a ganar. Fue una competencia sin interrupciones importantes, en la que el alemán dominó y logró su sexta victoria de la temporada.
La siguiente fecha, en Silverstone, tuvo como vencedor a Fernando Alonso. Ferrari consiguió su único triunfo del año en una carrera en la que las condiciones técnicas y la gestión de los neumáticos jugaron un papel importante.
Vettel terminó segundo, mientras que Mark Webber fue tercero. El resultado le permitió conservar una amplia ventaja en la clasificación general.
En Alemania, el 24 de julio, Lewis Hamilton se llevó la victoria en Nürburgring. Vettel finalizó cuarto, uno de sus resultados más discretos de la campaña hasta ese momento.
Jenson Button ganó después en Hungría, el 31 de julio, bajo condiciones cambiantes. Vettel fue segundo y llegó al receso de verano europeo con una ventaja que empezaba a resultar muy difícil de descontar.
Spa, Monza y Singapur: el campeón acelera hacia la corona
Después del receso, la Fórmula 1 regresó en Bélgica, en el circuito de Spa-Francorchamps. Vettel consiguió la pole position y ganó el 28 de agosto. Su compañero Mark Webber terminó segundo y Jenson Button, tercero.
En Monza, el 11 de septiembre, el alemán volvió a demostrar su capacidad para gestionar carreras en circuitos de características muy diferentes. Tras conseguir la pole, ganó el Gran Premio de Italia, con Jenson Button segundo y Fernando Alonso tercero.
La victoria tuvo un valor especial: Vettel se impuso en el circuito de Ferrari, ante los aficionados italianos, y dejó a Red Bull en una posición privilegiada tanto en el campeonato de pilotos como en el de constructores.
Dos semanas después, en Singapur, volvió a ganar. En el circuito urbano de Marina Bay, Vettel dominó desde la pole y terminó por delante de Button y Webber.
La victoria lo dejó a las puertas del bicampeonato. Su ventaja era tan grande que el título podía definirse en Japón, siempre que se produjeran las combinaciones de resultados necesarias.
Suzuka, el escenario del bicampeonato
El 9 de octubre de 2011, el Gran Premio de Japón se convirtió en el escenario de la consagración definitiva.
Vettel había conseguido la pole position, pero Jenson Button ganó la carrera para McLaren. Fernando Alonso terminó segundo y el alemán completó el podio en la tercera posición.
El resultado fue suficiente para asegurar matemáticamente el campeonato mundial. Con 324 puntos acumulados después de Suzuka, Vettel quedó fuera del alcance de sus perseguidores cuando todavía faltaban cuatro Grandes Premios: Corea del Sur, India, Abu Dhabi y Brasil.
A los 24 años, Vettel se convirtió en bicampeón del mundo y confirmó que el título de 2010 no había sido una casualidad. La diferencia con Button, su principal perseguidor, era ya insalvable.
La coronación anticipada también permitió a Red Bull concentrarse en cerrar la temporada y asegurar el campeonato de constructores, que el equipo conquistaría por segundo año consecutivo.
Corea del Sur e India: dos triunfos más para el campeón
Lejos de relajarse después de asegurar el título, Vettel continuó ganando. En Yeongam, Corea del Sur, el 16 de octubre, venció a Lewis Hamilton, que había conseguido la pole position. El alemán tomó el control de la carrera y sumó su décima victoria del año.
El 30 de octubre, en el nuevo circuito de Buddh, India, Vettel volvió a imponerse. Además de conseguir la pole position, dominó la carrera de principio a fin y logró el primer Grand Chelem de su trayectoria en la Fórmula 1: pole, victoria, vuelta rápida y liderazgo de todas las vueltas.
Fue una demostración de control en un circuito que debutaba en el calendario y en el que los equipos debían adaptarse a una pista nueva.
Con ese triunfo llegó a 11 victorias, una cifra que consolidó su dominio estadístico de la temporada.
Abu Dhabi: el único abandono
El Gran Premio de Abu Dhabi, disputado el 13 de noviembre, representó una excepción en la temporada de Vettel.
El alemán había conseguido la pole position, pero sufrió un pinchazo en la rueda trasera derecha en la segunda curva de la primera vuelta. El incidente dañó el automóvil y lo obligó a abandonar.
Fue su único abandono de la temporada y puso fin a una notable racha de resultados. Lewis Hamilton ganó la carrera, seguido por Fernando Alonso y Jenson Button.
El abandono también impidió que Vettel igualara o superara otros registros de regularidad, aunque no modificó en absoluto su condición de campeón.
Brasil: el cierre de una temporada histórica
La última fecha se disputó el 27 de noviembre en Interlagos, Brasil. Mark Webber consiguió la victoria, su única de la temporada, mientras que Vettel terminó segundo y Jenson Button completó el podio.
El alemán cerró el año con 392 puntos, una cifra extraordinaria para el sistema de puntuación vigente desde 2010. Su campaña incluyó 11 victorias, 15 pole positions y 17 podios en 19 carreras.
Red Bull también se quedó con el campeonato de constructores, con 650 puntos, por delante de McLaren, que sumó 497, y Ferrari, con 375.
La temporada había comenzado con la defensa de un título y terminó con una consagración que confirmó el inicio de una etapa de dominio técnico y deportivo.



